Juke Joint Cabin: The Blues Freaks (I’ll Take The Blame, 2017).

THE BLUES FREAKS – I´LL TAKE THE BLAME (Big Beard Records, 2017).

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Álbum grabado en el Estudio Pájaro el año 2017 con un bonito diseño de portada y package. The Blues Freaks son un trío toledano compuesto por el Austinita John Duer al bajo y liderando las voces, Jesús Buddy García en las guitarras y Jose Luis Sepúlveda a la batería, incorporando una serie de músicos invitados que aportan cierta dimensión a la propuesta musical del trío. Propuesta sostenida a partir de temas originales escritos entre los tres músicos, a las que suman tres versiones pertenecientes al Blues de la pre-guerra (años 30) y que deja entrever el mapa sonoro que parecen situar como referencia los covers en los nombres de Tampa Red, Casey Bill Weldon o Blind Blake.

Desembocan no obstante, en la órbita del boogie-rock sureño (I’ll Take the Blame) con cierta ingenuidad en los arreglos rítmicos y melódicos (Don´t Be Looking for Me, He’s In the Jailhouse Now, Hurtin´Blues, Sold My Soul) y tratamientos instrumentales que les aparta definitivamente del lenguaje de los referentes mencionados, alcanza una mayor consistencia en los más evidentes (“Back Door Blues”),  una revisión del  original de Casey Bill que encarrilan rítmicamente a partir de probablemente, la interpretación de Little Walter (“Tell Me Mama”) evitando la austeridad del blues de los años 30 y galopando en la seguridad del Country-Rock-Rockabilly.

El Rock Sureño, vuelve a aparecer con más evidencia en cortes como “Drownin´Blues” en los que apuntan individualidad y cierta profundidad, en la que quizá el órgano de Julián Maeso tiene cierta culpabilidad. El pedal steel de Toño Llorente en “In The Jailhouse” es reseñable con pinceladas de Maeso que le aportan interés, especialmente en el solo melódico de Jesús García, convirtiendo una pieza que invitaba a ir a morir a un lugar común, pero que felizmente gana enteros y, esencialmente musicalidad, conforme va desarrollándose.

El piano de Sergi Fecé presenta aires de Ragtime en el inicio de “Pickin´ blues and Drinkin´Wine” con similitudes armónicas con “Ten Foot Tall” en la melodía vocal en las que parece sentirse más cómodo John Duer.

Las guitarras sostienen con cierta bravura “Sold My Soul” de Weldon, una pieza que en la interpretación del trío parece despreciar la simplicidad implícita en la falta de batería en el original en la que en lugar de imaginar el pulso, nos impone como un castigo el 2 y el 4  en la aportación del batería e ignorar la sutil dulzura del bottleneck hawaiano del original (por algo le llamaban Hawaiian Guitar Wizard) y acogotarnos en la afinación de slide abierto en E (F pitch), convirtiendo una pieza con una magia especial y simplicidad aparente en un cansino y perezoso blues-rock o rock sureño tocando un blues lento.

La tónica general es que conforme se van apartando de las pretensiones blueseras van ganando en personalidad e individualidad, plausible en las composiciones originales  del trío, especialmente cuando los virtudes estilística, técnica y en definitiva artísticas de los referentes son licuados de manera tan excesiva.

Revisión: Prometedor.

 

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